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domingo, 7 de marzo de 2010

El asesino - Espiral.

Abandono terrible del blog, del Libro, de mi historia y de la historia de Diana... Al menos una sigue haciendo que mi mente viaje y se entretenga... Les dejo la "Tertia pars" de la historia de uno de los dos. Enjoy it.


Llegaron... Al fin. ¿Escuchas? Van a tirar la puerta. Se que hoy moriré, pero primero, voy a matar a todos los que pueda.

Mi fin llega, pero el de ellos también. Y ojalá, alguien capte el mensaje cuando esto termine...

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Diana cerró el cuaderno, al fin, después de tres angustiosos días, pudo terminar de leer esas tristes páginas. Con lágrimas en los ojos, repasó mentalmente los horrores leídos... El salado líquido no brotaba de ella por eso; al fin tenía la sensación de conocer a ese hombre, al que contribuyó a darle la vida, a ese sujeto que ella no recordaba, pero extrañaba.

Amaba conocer la personalidad de su padre, ya que nunca tuvo la oportunidad de entrar en la burbuja que aquel señor se habia creado. Recordó lo poco que habia en su memoria sobre su infancia al lado de papá; sus añoranzas no eran agradables en su mayoría, pero era reconfortante llevar a su mente la imagen de ese hombre humor amargo, de frío actuar y rostro duro Rostro que por un tiempo, se suavizó viendo a una pequeña niña de pelo negro corriendo por la casa. Su mente se transportó a esos pocos instantes agradables en compañía de su padre. El hombre rudo que nunca sonreía la levantó temprano, el día de su cumpleaños. Bajaron las escaleras hasta el patio, y para sorpresa de la pequeña Diana, había una bicicleta, una como la que siempre soñó. La niña saltaba alegre, agradeció a sus padres y tímidamente le pidio al hombre de la casa le enseñara a andar en ella. La chiquilla vio entonces algo que casi nadie habia podido contemplar jamás: la bestia nunca domada le sonreía. Después de unos días, caídas y raspones, Diana pudo montar sola.

En eso rondaba su mente, cuando recordó las vivencias de su padre plasmadas en el Libro Negro. Los crueles asesinatos, las mutilaciones, el gusto expreso por el sufrimiento ajeno... No podía creer que ese hombre que ella pudo dulcificar alguna vez, hubiera hecho semejantes actos de una barbarie indescriptible. Su mente se sumergía en una espiral de emociones; sentía emoción, asco, amor, odio, respeto y miedo, mucho miedo. Temía pensar que papá pudiera haber hecho en realidad todo eso, esperaba que sólo fuera un horrible cuento de terror, una novela sádica escrita por algún enfermo, no quería aceptar que su padre pudo haberlo escrito, y peor aún, no queria creer que su padre había hecho todo eso... Pero los hechos hablaban, las investigaciones policiacas que pasaban en televisión no dejaban lugar a dudas, el asesino era su padre. Deseó que todo fuera un sueño, una pesadilla, deseaba despertar a media noche, sudorosa, pero segura en su cama. Espero un momento, para ver si la conciencia del onirismo la podía sacar de los brazos de Morfeo; descubrió con pesar que no era un sueño, era la realidad. Sumergida en la enorme y confusa vorágine de sus emociones, decidio que, si no era una pesadilla, entonces debía intentar sumergirse en sus cobijas, su almohada y su subconsciente. Miró una última vez por la ventana, vio en el cielo la luna con forma de sonrisa que se asomaba burlona detrás de los edificios, y se recostó para dormir e intentar apaciguar su mente.

...

"Pasando a otro tema, las investigaciones continúan en torno al caso del asesino del hacha, la policía y los forenses siguen peinando el área de la explosión, se han encontrado e identificado la mayoría de los cuerpos, la mayoría de los cadáveres esparcidos por el área eran agentes que estaban intentando capturar a la ahora leyenda de la ciudad. Uno de los cuerpos fue identificado como la víctima final, y otro cuerpo sin identificar se cree que es el otrora contenedor de esa alma perversa, sólo falta confirmar los hechos analizando los registros dentales del finado. Lo que es seguro, es que las calles de la ciudad pueden volver a ser segu"... - Off.

-Bah, malditos medios sensacionalistas... Yañez, sigan con el trabajo, tenemos que entregar el informe a mas tardar a las 4:00 p.m., quiero desacordonar mañana mismo esta zona, al fin pudimos detener a ese engendro...
Hay algo que inquieta la mente de este nuevo personaje, pero está más preocupado por volver a deja transitable la zona... Esperará a que los medios se calmen para externarle a sus superiores sus teorías... De momento, no le queda más que esperar...

martes, 2 de junio de 2009

El asesino... (El Libro)

Varias personas me ha pedido que continúe la historia de Diana, asi que aquí está, trataré de hacer una verdadera historia.

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Tal vez... Tal vez haciendo poco de lo que él hacía, lo conozca mejor... Después de todo, tenía razón, somos una plaga... Odio a los que lo mataron... Y odio a mi madre... Cuando nos dejó, ella siguió como si nada, tan tranquila, hasta feliz...

Voy... Voy por el hacha, al jardín... Tengo una misión heredada... La misión de mi padre, ahora es la mía...

Diana caminó hacia la orilla de la casa, donde acomodaban las herramientas, como si estuviera hipnotizada... Acercó su mano para tomar el hacha...

-¡Diana! Te llaman en la puerta!

El grito de su madre la sacó del trance. Pensó en lo que estaba a punto de hacer, y se sintió mal. Todo en lo que creía estaba confuso ahora, el enorme aprecio por la vida de los demás se vio reducido a nada por un momento de extrema emoción...
-Supongo que el dolor hace que la gente enloquezca - pensó.
Fue a la puerta, era un servicio de paquetería, venían a entregarle algo. Firmó, confundida, no esperaba recibir nada de nadie en este momento. Revisó la cajita, no reconoció la dirección.
Subió a su cuarto, cerró la puerta y le quitó la envoltura al paquete, y encontró dentro un cuaderno pequeño, con las pastas pintadas de negro, y un sobre con su nombre...
Tomó el sobre, extrañamente, creia reconocer la letra, pero no sabía bien de quién era. Abrió el sobre, sacó la carta y empezó a leer:

Octubre 20, 19....

Hola, Diana... No espero que recibas esto con alegría, porque ni yo que la escribo siento felicidad
al hacerlo, pero en fin. No creo que reconozcas la letra, han pasado ya... ¿Cuantos? ¿Quince años?
Y debes seguir siendo la misma mocosa estúpida que eras entonces... Aún no debes reconocerme...
Está bien, te daré una pista... Tenías 9 años la última vez que me viste... Si, soy tu papá... El que te
abandonó ese dia, el que tu madre nunca amó, el que muchos desearían ver muerto... Y sigo vivo, muy a su pesar;
al menos hasta hoy. Ya te habrás enterado, me persiguen por hacer lo que hago. Llevo años terminando
con la plaga, ya saben quién soy, y quieren para mi trabajo, mi misión. ¡Idiotas! Creen que van a
poder detener algo tan fuerte como mi determinación, algo tan poderoso como lo es la realidad...
Porque solo me enfrento a la realidad, hija mía. La realidad del mundo, es que somos una
horrible y vil plaga, destrozamos todo lo que enontramos, matamos por placer, vivimos
de los recursos que nos da la naturaleza sin dar nada a cambio, solo hacemos un mal a este
planeta, solo nos dedicamos a destruir, matar, quemar, abusamos del supuesto intelecto que siglos
de evolución nos dieron, y eso está mal... Sé que lo que hago es una parte de todo ese mal,
pero al menos trato de llegar a una solución. Como sea, no viviré mucho tiempo, ahora que ya
saben quién soy, me encontrarán y me matarán, no creo que siquiera me dejen llegar a juicio.
Sabes, nunca me comporté como padre, creo. No me nació nunca quererte, no es lo mío.
Pero siempre mostraste un gran parecido conmigo, en el carácter, eres una versión pequeña y primitiva de mi.
No creo que lo entiendas, pero al menos sabrás lo que soy. El cuaderno que viene en el paquete,
es una especie de diario mio, lo escribo desde antes de que tu nacieras, ahi está plasmada toda mi esencia,
todo lo que tiene dentro, es lo que soy y lo que fui, no pudiste conocerme en vida, pero asi podrás saber
un poco más sobre tu padre.
Ten una larga vida hija, y no llores por mi cercana muerte, porque a mi en realidad, no me importa.
Y no olvides, lo que me pase, es lo que pasa cuando una fuerza imparable se enfrenta a un objeto
inamovible...


Era todo lo que decía la carta. Diana se sentía confundida, alegre por saber sobre su padre, enojada por lo que decía, triste porque el ya sabía que su fin estaba cerca....
-Pero... El no me amaba... Si, me amaba... Si no me hubiera querido, no me hubiera recordado antes de morir... ¿¿Qué debo hacer??
Volvió su mirada a la oscura pasta, y decidió leer el diario de su padre. Levantó el cuaderno, y el reflejo revelaba un título: Libro Negro...

miércoles, 28 de enero de 2009

El asesino.



Espero...

Espero a esos tontos que se creen más listos que yo... Al fin pudieron dar conmigo, al fín. Después de tanto tiempo, ya saben quién soy.

No los culpo, pero me desesperan. Me desespera que, aunque tienen "tecnología" y mucha gente tras mi rastro, no me hayan encontrado antes. Aunque debo admitir, haciendo a un lado la modestia, que soy el mejor en lo que hago. Buscar, encontrar, localizar, entrar y matar; simple, llano y preciso. Como todo asesino debe ser. Hay muchos idiotas por ahí que sólo buscan y matan. Un error fatal, por eso los encuentran. Cuando tu presa no confía en ti, es mas difícil llegar a tener una oportunidad de actuar; no, yo no hago sólo eso. Da asco, pero debo entrar y ganar su confianza, aparentar interés en la persona. Podría ser como ellos, pero me quitaría la satisfacción de empaparme de sus "emociones" rotas, su confianza traicionada, me quitaría ese pequeño placer de eliminar lo que tanto odio. Porque yo los odio. He oído de muchos que sienten "amor" por sus presas. Es patético. ¿Cómo sentir amor por una especie tan baja, tan ruín? Esto me recuerda mi "primera vez". La conocí de toda la vida, era mi sobrina. Siempre la odié, como a todos, pero a ella en especial. Melissa, se llamaba, tenía 8 años; una niña molesta, tonta, creída, orgullosa y caprichosa. Y un día, llevó al límite el odio que sentí por ella, y cometieron el error de dejarmela encargada. "La llevas a la escuela, y ves que haga su tarea", dijo mi hermana, y se fue. La dejaron dormida sobre el sillón. Pensé en actuar ahí mismo, pero no... Debía esperar a que despertara, que viera y entendiera lo que iba a pasar, y por qué pasaría. Despertó y me miró, no hubo necesidad de hablar, lo entendió al verme a los ojos. Bueno, el hacha que tenía en las manos ayudó un poco. La amarré de los manos y los pies, no quería que se moviera, pero no la amordacé. Quería escuchar sus gritos, su miedo, la súplica por su vida... Tomé la plancha, y quemé la planta de sus pies, para empezar con algo leve. Intentó quitarlos, pero pisando sus tobillos fue suficiente para mantenerla quieta. Luego, con unas pinzas, corté uno a uno sus deditos, y con un cuchillo hice más hondas las heridas, e hice algunos patrones en su espalda, fue tan divertido ver su piel con diseños color sangre. De nuevo con la plancha, fui cauterizando los daños, no quería que muriera desangrada, aún tenía mucho por hacer. Hubo un poco de charla: "¿Por qué tío, por qué?", preguntó. "Porque eres un humano, y los humanos son una puta plaga... Y mi misión, querida sobrina, es exterminar esta plaga..." Obviamente, yo también soy humano, no soy superior a cualquiera de mis víctimas, pero al menos tengo en la mente la verdad... Debo acabar con la destrucción de esta escoria. Además, hacerlo es extremadamente divertido. Luego, decidí que era hora de terminar. Tomé mi hacha de nuevo, y corté por secciones sus brazos y piernas, y cuando fue sólo un torso, corté su cabeza.
Fue tan... gratificante, saber que había terminado con ella. Al fin habia empezado a eliminar la plaga humana. Una niña, pero por algo se había de empezar. Las demás presas fueron igual de satisfactorias. Hombres, mujeres, niños, viejos, listos, tontos, claros, oscuros, altos, bajos, feos, delgados, con o sin pareja, homosexuales, retrasados, discapacitados, ciegos, sordos, mudos, en realidad no importaba eso. La idea, es exterminar a la escoria humana. Y mientras mas gente mato, más divertido se vuelve esto. No tienes idea de lo placentero que es escuchar en las noticias sobre el "asesino del hacha", sobre mí.
Trescientas setenta y dos víctimas en año y medio, según los medios. Trescientas trece, según la policía. Según mi cuenta, van cuatrocientas veintinueve; obviamente, no han encontrado todos los cuerpos... Como sea, aun quedan millones, y debo matar a todos los que pueda. Una especie que se cree superior, que acaba con otras especies y abusa de su capacidad de "crear" destruyendo, no merece existir. Matan por placer, hacen guerras sin motivo, crean cosas para destruir más cosas. Se autoeliminan, pero acaban con otros en el prcoeso. Pero va a terminar eso, al menos yo soy la semilla, y brotarán frutos de mí, lo sé.

Llegaron... Al fin. ¿Escuchas? Van a tirar la puerta. Se que hoy moriré, pero primero, voy a matar a todos los que pueda.

Mi fin llega, pero el de ellos también. Y ojalá, alguien capte el mensaje cuando esto termine...
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-¡Diana, apaga eso y vente a comer!- Grita mi madre desde la cocina.

Mi madre... ¿Acaso no lo ve? Él murió... Sé que no era una buena persona, pero yo lo amé, lo amé como a nadie...
Él me abandonó, me dejó a mi suerte, pero aun así, no he dejado de quererlo.

Supe de él otra vez cuando empezó a matar; más bien, hasta que descubrieron quién era y pasaron sus fotos y retratos hablados en televisión. Sigue tal como lo recuerdo...

Nunca me amó... Lo sé, porque me lo dijo... "¿Me quieres?", pregunté. "Ja ja, lo más cercano a quererte, es no odiarte, idiota..." Lloré mucho después de eso, y luego se fue... Una mañana, al despertar, fui a verlo. Ya no estaba, dijeron. Tomó sus cosas y se fue, dijeron. "Debes olvidarlo", dijo mi madre; pero... ¿Cómo olvidar al hombre que más amo? Era un idiota, un cerdo insensible y nunca me amó... Pero él era mi padre... Y hoy, está muerto...

Me duele en el alma. Me hubiera gustado conocerlo mejor, porque a los 6 (que fue a la edad a la que mdejó) no conoces realmente a tu padre.

Tal vez... Tal vez haciendo poco de lo que él hacía, lo conozca mejor... Después de todo, tenía razón, somos una plaga... Odio a los que lo mataron... Y odio a mi madre... Cuando nos dejó, ella siguió como si nada, tan tranquila, hasta feliz...

Voy... Voy por el hacha, al jardín... Tengo una misión heredada... La misión de mi padre, ahora es la mía...